27.5.20

The Last Dance y su gran impacto económico

No cabe duda de que el momento elegido por Netflix para el estreno de The Last Dance no ha podido ser más oportuno. Con todas las competiciones detenidas, revisitar la figura de Michael Jordan y aquellos victoriosos Bulls ha disparado las ventas de todo tipo de productos asociados al astro y a la franquicia.

Algunos, como Adrián Mediavilla, hablan de "ejemplo de branded content bien hecho". Y lo cierto es que el éxito de la serie documental de ESPN ha sido tremendo. Tanto en lo social como en lo económico.

En los últimos días hemos podido leer en distintos medios que la venta de zapatillas Air Jordan se ha incrementado en un 38%. Objetos relacionados con Jordan (memorabilia), más de un 70%. Ventas de distinto tipo de merchandising, un 900%. Objetos relacionados con los Bulls, en eBay, un 5.156%; con 821 búsquedas por minutos sobre Michael en la misma web.

Datos astronómicos, con un reflejo económico de muchos millones de dólares. Y, ojo, que estamos hablando de una serie que habla de unos hechos acontecidos antes de 1998.

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20.5.20

Breves apuntes sobre The Last Dance II

Está claro que hay muchas cosas que se pueden comentar. Incluso algunas ya apuntadas se pueden desarrollar más. Lo cierto es que The Last Dance ha venido a llenar ese hueco inmenso dejado por la ausencia de novedades ante el parón por la pandemia.

-Algo que está siempre presente en la serie es esa necesidad constante de Michael de retarse a sí mismo para ir un paso más allá. Así por ejemplo, Air es capaz de tratar de humillar a Kukoc o a Majerl por el simple hecho de que son jugadores que le gustan a Krause. Con Isiah Thomas se las tiene de una manera que llega a lo personal y por eso ganar a los Pistons se convierte en una obsesión, hasta el punto de decidir ponerse mucho más fuerte para aguantar la cera que le daban los Bad Boys. Y cómo ante nimiedades de George Karl, B.J. Armstrong o LaBradford Smith él ve auténticas afrentas que le llevan a subir más el nivel y humillarlos.

-Los sectores más críticos (los mismos que le encumbraron) quisieron bajar a Jordan de su pedestal. Su afición al juego fue vista como enfermiza, como una ludopatía grave. Michael, sin embargo, siempre hizo ver que más que el juego lo que a él le gustaba era competir, con lo que fuera: el lanzamiento de una moneda a ver quién la deja más cerca de la pared; el golf; las cartas; el juego en el casino... Pero siempre como divertimento y sin que nunca se convirtiera en un problema. Cierto que algunas cifras que se mencionan son importantes, pero mucho menos si se ponen en el contexto multimillonario del crack de los Bulls.

-Su paso por las ligas menores de béisbol. Todos los expertos en ese deporte tan norteamericano coincidieron en que era imposible que alguien a los 31 años pudiera hacerlo bien en las Minors y mucho menos que pudiera alcanzar las Majors. Jordan llevaba desde los 18 años sin jugar a este deporte que amaba. Tuvo que cambiar su cuerpo y ver cómo en su primer año le llovían palos por todas partes. Trabajó como nadie y mejoró muchísimo. Muchos especialistas que le dijeron que lo dejara, que su presencia allí era una vergüenza, recularon y terminaron por reconocer que su evolución fue fantástica y que lo que logró está al alcance solo de los elegidos. No hablamos de que triunfara, claro que no. Pero fue capaz de estar a un buen nivel. Y eso es mucho. Los Birmingham Barons tienen mucho que agradecerle, sin duda.

-Otro aspecto que me llama la atención, a pesar de la buena relación existente entre Jordan y Pippen, son los dos buenos palos que se lleva Scottie. Quizá ambos merecidos. El primero, por su negativa a salir a jugar cuando Phil Jackson decide que Toni Kukoc será quien lance el último tiro en un partido igualado. Pippen se queda en el banquillo por voluntad propia. Y el croata gana el choque con un lanzamiento sobre la bocina. Y el segundo, cuando, lesionado, decide disfrutar del verano, no operarse y hacerlo al comienzo de la temporada. Está claro que Scottie buscaba tensar la cuerda con Krause, pero el desafío no gustó nada de Michael, que perdió a su mejor escudero durante muchos partidos.

-Jordan deja claro que no pretende ser la figura mundial, comprometida y que da ejemplo cuando no apoya a un candidato demócrata negro, Harvey Gantt, en su carrera política. Se le atribuye a Michael la frase: "Los republicanos también compran zapatillas". Ahí demostró que él estaba a lo suyo, que no pretendía ser un líder social, un Mohammed Ali. Eso sí, contribuyó económicamente a la campaña de Gantt, pero de su boca no salió la recomendación para votarle.

-No pocos han echado en falta la escasa presencia de la familia de Jordan, más allá de la figura de su padre. Los hijos apenas aparecen unos segundos. Y su mujer de entonces es ninguneada por completo. Michael decide y decide que no salga...

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19.5.20

Breves apuntes sobre The Last Dance

Ayer, lunes 18 de mayo, pudimos ver la última entrega de The Last Dance, los dos últimos episodios de los diez que conforman la docuserie de Netflix sobre el último año de la carrera de Michael Jordan y aquellos Bulls dirigidos por Phil Jackson. Si no has podido verla, te recomiendo que dejes de leer y la veas.

Más allá de los aspectos que a cada uno le parecerá que no se tratan a fondo o que quedan muy en segundo plano hay muchos que sí merece la pena destacar.

-Queda claro que Michael Jordan era un competidor voraz, un depredador. Estar en su equipo era muy duro, por su enorme nivel de exigencia hacia él mismo y hacia los demás. En la serie queda claro que era implacable, obsesivo, cañero y que no se callaba nada de lo que le pasara por la cabeza aunque eso pudiera hacer daño. La cera que le da a Jeery Krause es tremenda. La chapa que recibe Scott Burrell año tras año es insufrible para alguien que no tenga su paciencia.

Jordan llevaba a sus compañeros al límite. Les exigía que hicieran las cosas a su máximo nivel. Steve Kerr y John Paxson sabían como pocos que ese balón que te llegaba para un tiro liberado solo tenía un objetivo: que la metieras y si podía ser de tres puntos, mejor.

-Está claro que el nivel de Jordan en los seis anillos es tremendo. Pero no lo es menos el de algunos de sus compañeros. Scottie Pippen, Ron Harper, Tony Kukoc o Dennis Rodman eran jugadores de máximo nivel, muy bien dirigidos por el tío Phil, quien sacó de ellos el máximo. Sí me llama la atención la nula presencia de Craig Hodges en los diez episodios y la muy escasa de Luc Longley. Está claro que a MJ no le debían caer nada bien.

-Scottie Pippen tiene mucha presencia en la serie. Normal. El fiel escudero de Michael hizo muchísimo por los Bulls, pero su contrato nunca estuvo a la altura de lo que él ofreció a la franquicia. Está claro que Pip prefirió un contrato largo y amarrategui y se equivocó. Pero también es obvio que eso es mérito de Krause, quien sacó todo de él por poco más de dos millones al año.

-Por lo que dice Jordan en el último episodio, queda claro que todos hubieran optado por ir a por el séptimo anillo. Pero Jerry Krause decidió que no, que era el momento de no sobrepagar y de reconstruir. Aunque eso provocó la salida de Phil Jackson, que sí recibió la oferta para seguir un año más, la retirada de Jordan y el traspaso de Pippen. El general manager tocó techo con aquellos logros. En el documental aparece como alguien acomplejado y maltratado por Jordan y Pippen. Bajo nuestro prisma actual, el trato que ambos le dan les supondría la expulsión o sanción en cualquier franquicia.

-El papel de Dennis Rodman en la serie es muy importante. El díscolo ala-pívot encajó muy bien con Jackson. Jordan y Pippen. Se le exigía darlo todo en la cancha... y se abría la mano bastante con la permisividad con su peculiar vida personal. Lo que está claro es que, más allá de sus idas de olla, desapariciones y viajes a Las Vegas, El Gusano trabajaba duro en el gimnasio y ofrecía defensa, rebote y enorme intensidad al equipo. Un personaje único. Un reboteador legendario. Un gran complemento para el equipo.

-La historia de amor-odio hacia Tony Kukoc queda bien plasmada. Cómo le pusieron a prueba antes de incoporarse, jugando contra Croacia en Barcelona 92; cómo sufrió Pippen que el nuevo llegara cobrando más que él; cómo las pasó Pippen en aquella jugada diseñada para Tony y no para él. Sin embargo, el propio croata siempre ha dejado claro que el espigado escolta de Arkansas siempre fue de los que más le ayudó.

-La importancia para Jordan de un referente paternal. Primero, como es obvio, en la figura de su padre, que juega un papel clave en toda su carrera. Y, tras la muerte de este, en la figura de uno de sus guardaespaldas: Gus Lett.

-Me encanta ver cómo un idolazo como Jordan se tiene que poner él mismo los cordones de sus zapatillas nuevas. Le humaniza. Uno siempre pensaría que alguien le haría ese 'trabajo', pero no. His Airness se pone sus propios cordones, una labor tediosa donde las haya. Con ese momento siempre frustrante en el que crees haber terminado, pero en el que compruebas que un lado tiene el cordón mucho más largo que el otro.

-Siempre nos han vendido el paso de Michael Jordan por las Ligas Menores de béisbol como un fracaso. Sin embargo, los que saben de este deporte, valoran que alguien de 31 años, que lleva sin jugar a ese deporte desde los 18 años, sea capaz de jugar y de terminar haciéndolo a un nivel aceptable como algo imposible para cualquier mortal. Incluso algunos expertos que empezaron criticándolo duramente terminan por reconocer que de haber seguido jugando hubiera tenido hueco en las grandes ligas. Lo que está claro es que su paso por los Barons de Birmingham dejó grandes beneficios al equipo, con llenos hasta la bandera en su estadio y una repercusión que nunca más tuvieron.

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