21.5.20

Breves apuntes sobre The Last Dance III

Seguro que hay muchas más cosas dignas de ser comentadas. Algunas apenas las hemos esbozado, pero se pueden desarrollar más. Otras se quedarán en segundo o tercer plano. Pero siempre podrán ser rescatadas. Ayer escuché un podcast de NBAManiacs, con el gran Elio Martínez al micro, y te das cuenta de que se pueden comentar cosas de la serie de manera casi eterna.

Elio tuvo a Jorge Sierra, uno de los creadores de HoopsHype, y entre los dos estuvieron desmenuzando cosas interesantes. Que si Longley no salía por cuestiones económicas, al tener que desplazarse a Australia para entrevistarle, que si Kerr recibía demasiada importancia y Kukoc muy poca. Y, a título personal, ambos reconocían que en estos tiempos de parón, a sus respectivas webs les había venido muy bie The Last Dance, tanto en forma de visitas como de ideas para temas.

Así por ejemplo, en HoopsHype hablaron con Craig Hodges o Judd Buechler y Sierra comentó que su tráfico se llegó a multiplicar por diez días en algunos de los días posteriores a cada entrega de dos episodios.

Y Elio comentó que en NBAManiacs decidieron que cualquier tema relativo a la serie era conveniente darlo y desarrollarlo, fuera cual fuera.

En el podcast recordaron muchas de las cosas que ya hemos comentado en días anteriores, pero me hizo gracia que se comentara la gran cantidad de veces que Jordan aparecía fumándose un puro. Ya fuera antes o después de un partido, como en su tiempo libre. Sin duda alguna no es el mejor ejemplo y cuesta asimilarlo más con nuestra perspectiva actual del tabaco y sus efectos nocivos. No digamos ya en un ser corriente sino en el mejor deportista de la historia.

También se habló del momento de la intoxicación alimentaria antes de jugar contra los Jazz. Ese partido que siempre conocimos como 'el de la gripe' y que desde hace un lustro ha pasado a ser 'el de la pizza'. ¿Qué le echarían a aquella pizza? Que no olvidemos fue entregada en el hotel de los Bulls por ¡¡cinco personas!!

El caso es que con cuidados extremos, suero, descanso y nula actividad hasta la hora del partido, Jordan fue capaz de anotar como siempre y de liderar a los suyos al triunfo. Y eso cuando cualquier otro mortal se hubiera quedado en la cama. La excesiva sudoración, la mala cara del crack, su lenguaje no verbal, el apoyo constante de Pippen y la dosificación hasta de los tiempos muertos hicieron que Michael aguantara, completamente reventado pero aguantara, hasta el final del choque. Un auténtica proeza digna de un ser superior.

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