27.5.20

The Last Dance y su gran impacto económico

No cabe duda de que el momento elegido por Netflix para el estreno de The Last Dance no ha podido ser más oportuno. Con todas las competiciones detenidas, revisitar la figura de Michael Jordan y aquellos victoriosos Bulls ha disparado las ventas de todo tipo de productos asociados al astro y a la franquicia.

Algunos, como Adrián Mediavilla, hablan de "ejemplo de branded content bien hecho". Y lo cierto es que el éxito de la serie documental de ESPN ha sido tremendo. Tanto en lo social como en lo económico.

En los últimos días hemos podido leer en distintos medios que la venta de zapatillas Air Jordan se ha incrementado en un 38%. Objetos relacionados con Jordan (memorabilia), más de un 70%. Ventas de distinto tipo de merchandising, un 900%. Objetos relacionados con los Bulls, en eBay, un 5.156%; con 821 búsquedas por minutos sobre Michael en la misma web.

Datos astronómicos, con un reflejo económico de muchos millones de dólares. Y, ojo, que estamos hablando de una serie que habla de unos hechos acontecidos antes de 1998.

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22.5.20

Horace Grant, crítico con Michael Jordan y The Last Dance

Bendita serie The Last Dance y todas las riadas de tinta que ha provocado. Pocas cosas me hacen disfrutar más que ver que se habla de baloncesto. Uno de los últimos en salir a la palestra ha sido Horace Grant. El ala-pívot partipica en el documental jordanesco, pero es de los que sale mal parado, al ser culpado por el propio Michael de ser uno de los topos en el vestuario.

La aparición del libro de Sam Smith titulado The Jordan Rules en 1992 enrareció el ambiente en los Bulls. Los de Illinois habían ganado dos títulos de manera consecutiva, pero surgieron las primeras sombras alrededor de la figura del astro, especialmente algunas relativas a su afición al juego y a su comportamiento tiránico con algunos de sus compañeros.

El título completo de la obra era en realidad: The Jordan Rules: The Inside Story of a Turbulent Season with Michael Jordan and the Chicago Bulls. Mucho peor, sin duda, que en su versión abreviada.

El caso es que Jordan acusa directamente a Horace Grant de ser quien ha contado todas esas interioridades del equipo a Sam Smith. El ex de Clemson lo niega.

Recientemente, The Enforcer, como se conocía a Grant, ha llegado a afirmar a ESPN que "Jordan es un mentiroso". E incluso le reta "a resolver las cosas como hombres", sea cual sea esa la forma que él entienda como tal, claro.

Horace comenta además que "Sam Smith y yo siempre hemos sido grandes amigos, todavía lo somos. Pero por la santidad de ese vestuario, nunca pondría nada personal ahí fuera" y acusa a Jordan de ser "un rencoroso".

Grant menciona también el episodio de la cocaína que el propio Michael revela en la serie y que ya fue ferozmente criticado por Craig Hodges. "Me dice que soy un soplón y es él quien, después de 35 años, menciona su año de novato, yendo a una de las habitaciones de sus compañeros de equipo y viendo coca, marihuana y mujeres. Desde mi punto de vista, ¿por qué quería mencionar eso? Si quieres llamar a alguien soplón, es a él mismo".

El caso es que a pesar del mal ambiente que provocó la publicación de The Jordan Rules, los Bulls ganaron el título de la 92-93 y lograron el threepeat. Eso sí, llegó la primera retirada de Michael.

Una temporada más tarde, Horace Grant salió del equipo con rumbo a Orlando. Con los Magic de Shaquille O'Neal y Penny Hardaway promediaría unos notables 15,1 puntos, 11 rebotes, 3,4 asistencias, 1,1 robos y 1,2 tapones por partido en su primera temporada, en la que alcanzaron la final del 95, que perdieron con los Rockets. Ese año incluso fue seleccionado para el All Star.

Aún tendría Horace la ocasión de ganar su cuarto anillo, en esta ocasión en 2001 con los Lakers, a donde llegó tras su paso por Orlando (cuatro temporadas) y Seattle (una).

Grant se retiró en 2004, con los Lakers, dejando atrás 1.165 partidos disputados, en los que promedió 11,2 puntos, 8,1 rebotes, 2,2 asistencias, 1 robo y 1 tapón.

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21.5.20

Breves apuntes sobre The Last Dance III

Seguro que hay muchas más cosas dignas de ser comentadas. Algunas apenas las hemos esbozado, pero se pueden desarrollar más. Otras se quedarán en segundo o tercer plano. Pero siempre podrán ser rescatadas. Ayer escuché un podcast de NBAManiacs, con el gran Elio Martínez al micro, y te das cuenta de que se pueden comentar cosas de la serie de manera casi eterna.

Elio tuvo a Jorge Sierra, uno de los creadores de HoopsHype, y entre los dos estuvieron desmenuzando cosas interesantes. Que si Longley no salía por cuestiones económicas, al tener que desplazarse a Australia para entrevistarle, que si Kerr recibía demasiada importancia y Kukoc muy poca. Y, a título personal, ambos reconocían que en estos tiempos de parón, a sus respectivas webs les había venido muy bie The Last Dance, tanto en forma de visitas como de ideas para temas.

Así por ejemplo, en HoopsHype hablaron con Craig Hodges o Judd Buechler y Sierra comentó que su tráfico se llegó a multiplicar por diez días en algunos de los días posteriores a cada entrega de dos episodios.

Y Elio comentó que en NBAManiacs decidieron que cualquier tema relativo a la serie era conveniente darlo y desarrollarlo, fuera cual fuera.

En el podcast recordaron muchas de las cosas que ya hemos comentado en días anteriores, pero me hizo gracia que se comentara la gran cantidad de veces que Jordan aparecía fumándose un puro. Ya fuera antes o después de un partido, como en su tiempo libre. Sin duda alguna no es el mejor ejemplo y cuesta asimilarlo más con nuestra perspectiva actual del tabaco y sus efectos nocivos. No digamos ya en un ser corriente sino en el mejor deportista de la historia.

También se habló del momento de la intoxicación alimentaria antes de jugar contra los Jazz. Ese partido que siempre conocimos como 'el de la gripe' y que desde hace un lustro ha pasado a ser 'el de la pizza'. ¿Qué le echarían a aquella pizza? Que no olvidemos fue entregada en el hotel de los Bulls por ¡¡cinco personas!!

El caso es que con cuidados extremos, suero, descanso y nula actividad hasta la hora del partido, Jordan fue capaz de anotar como siempre y de liderar a los suyos al triunfo. Y eso cuando cualquier otro mortal se hubiera quedado en la cama. La excesiva sudoración, la mala cara del crack, su lenguaje no verbal, el apoyo constante de Pippen y la dosificación hasta de los tiempos muertos hicieron que Michael aguantara, completamente reventado pero aguantara, hasta el final del choque. Un auténtica proeza digna de un ser superior.

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20.5.20

Breves apuntes sobre The Last Dance II

Está claro que hay muchas cosas que se pueden comentar. Incluso algunas ya apuntadas se pueden desarrollar más. Lo cierto es que The Last Dance ha venido a llenar ese hueco inmenso dejado por la ausencia de novedades ante el parón por la pandemia.

-Algo que está siempre presente en la serie es esa necesidad constante de Michael de retarse a sí mismo para ir un paso más allá. Así por ejemplo, Air es capaz de tratar de humillar a Kukoc o a Majerl por el simple hecho de que son jugadores que le gustan a Krause. Con Isiah Thomas se las tiene de una manera que llega a lo personal y por eso ganar a los Pistons se convierte en una obsesión, hasta el punto de decidir ponerse mucho más fuerte para aguantar la cera que le daban los Bad Boys. Y cómo ante nimiedades de George Karl, B.J. Armstrong o LaBradford Smith él ve auténticas afrentas que le llevan a subir más el nivel y humillarlos.

-Los sectores más críticos (los mismos que le encumbraron) quisieron bajar a Jordan de su pedestal. Su afición al juego fue vista como enfermiza, como una ludopatía grave. Michael, sin embargo, siempre hizo ver que más que el juego lo que a él le gustaba era competir, con lo que fuera: el lanzamiento de una moneda a ver quién la deja más cerca de la pared; el golf; las cartas; el juego en el casino... Pero siempre como divertimento y sin que nunca se convirtiera en un problema. Cierto que algunas cifras que se mencionan son importantes, pero mucho menos si se ponen en el contexto multimillonario del crack de los Bulls.

-Su paso por las ligas menores de béisbol. Todos los expertos en ese deporte tan norteamericano coincidieron en que era imposible que alguien a los 31 años pudiera hacerlo bien en las Minors y mucho menos que pudiera alcanzar las Majors. Jordan llevaba desde los 18 años sin jugar a este deporte que amaba. Tuvo que cambiar su cuerpo y ver cómo en su primer año le llovían palos por todas partes. Trabajó como nadie y mejoró muchísimo. Muchos especialistas que le dijeron que lo dejara, que su presencia allí era una vergüenza, recularon y terminaron por reconocer que su evolución fue fantástica y que lo que logró está al alcance solo de los elegidos. No hablamos de que triunfara, claro que no. Pero fue capaz de estar a un buen nivel. Y eso es mucho. Los Birmingham Barons tienen mucho que agradecerle, sin duda.

-Otro aspecto que me llama la atención, a pesar de la buena relación existente entre Jordan y Pippen, son los dos buenos palos que se lleva Scottie. Quizá ambos merecidos. El primero, por su negativa a salir a jugar cuando Phil Jackson decide que Toni Kukoc será quien lance el último tiro en un partido igualado. Pippen se queda en el banquillo por voluntad propia. Y el croata gana el choque con un lanzamiento sobre la bocina. Y el segundo, cuando, lesionado, decide disfrutar del verano, no operarse y hacerlo al comienzo de la temporada. Está claro que Scottie buscaba tensar la cuerda con Krause, pero el desafío no gustó nada de Michael, que perdió a su mejor escudero durante muchos partidos.

-Jordan deja claro que no pretende ser la figura mundial, comprometida y que da ejemplo cuando no apoya a un candidato demócrata negro, Harvey Gantt, en su carrera política. Se le atribuye a Michael la frase: "Los republicanos también compran zapatillas". Ahí demostró que él estaba a lo suyo, que no pretendía ser un líder social, un Mohammed Ali. Eso sí, contribuyó económicamente a la campaña de Gantt, pero de su boca no salió la recomendación para votarle.

-No pocos han echado en falta la escasa presencia de la familia de Jordan, más allá de la figura de su padre. Los hijos apenas aparecen unos segundos. Y su mujer de entonces es ninguneada por completo. Michael decide y decide que no salga...

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19.5.20

Breves apuntes sobre The Last Dance

Ayer, lunes 18 de mayo, pudimos ver la última entrega de The Last Dance, los dos últimos episodios de los diez que conforman la docuserie de Netflix sobre el último año de la carrera de Michael Jordan y aquellos Bulls dirigidos por Phil Jackson. Si no has podido verla, te recomiendo que dejes de leer y la veas.

Más allá de los aspectos que a cada uno le parecerá que no se tratan a fondo o que quedan muy en segundo plano hay muchos que sí merece la pena destacar.

-Queda claro que Michael Jordan era un competidor voraz, un depredador. Estar en su equipo era muy duro, por su enorme nivel de exigencia hacia él mismo y hacia los demás. En la serie queda claro que era implacable, obsesivo, cañero y que no se callaba nada de lo que le pasara por la cabeza aunque eso pudiera hacer daño. La cera que le da a Jeery Krause es tremenda. La chapa que recibe Scott Burrell año tras año es insufrible para alguien que no tenga su paciencia.

Jordan llevaba a sus compañeros al límite. Les exigía que hicieran las cosas a su máximo nivel. Steve Kerr y John Paxson sabían como pocos que ese balón que te llegaba para un tiro liberado solo tenía un objetivo: que la metieras y si podía ser de tres puntos, mejor.

-Está claro que el nivel de Jordan en los seis anillos es tremendo. Pero no lo es menos el de algunos de sus compañeros. Scottie Pippen, Ron Harper, Tony Kukoc o Dennis Rodman eran jugadores de máximo nivel, muy bien dirigidos por el tío Phil, quien sacó de ellos el máximo. Sí me llama la atención la nula presencia de Craig Hodges en los diez episodios y la muy escasa de Luc Longley. Está claro que a MJ no le debían caer nada bien.

-Scottie Pippen tiene mucha presencia en la serie. Normal. El fiel escudero de Michael hizo muchísimo por los Bulls, pero su contrato nunca estuvo a la altura de lo que él ofreció a la franquicia. Está claro que Pip prefirió un contrato largo y amarrategui y se equivocó. Pero también es obvio que eso es mérito de Krause, quien sacó todo de él por poco más de dos millones al año.

-Por lo que dice Jordan en el último episodio, queda claro que todos hubieran optado por ir a por el séptimo anillo. Pero Jerry Krause decidió que no, que era el momento de no sobrepagar y de reconstruir. Aunque eso provocó la salida de Phil Jackson, que sí recibió la oferta para seguir un año más, la retirada de Jordan y el traspaso de Pippen. El general manager tocó techo con aquellos logros. En el documental aparece como alguien acomplejado y maltratado por Jordan y Pippen. Bajo nuestro prisma actual, el trato que ambos le dan les supondría la expulsión o sanción en cualquier franquicia.

-El papel de Dennis Rodman en la serie es muy importante. El díscolo ala-pívot encajó muy bien con Jackson. Jordan y Pippen. Se le exigía darlo todo en la cancha... y se abría la mano bastante con la permisividad con su peculiar vida personal. Lo que está claro es que, más allá de sus idas de olla, desapariciones y viajes a Las Vegas, El Gusano trabajaba duro en el gimnasio y ofrecía defensa, rebote y enorme intensidad al equipo. Un personaje único. Un reboteador legendario. Un gran complemento para el equipo.

-La historia de amor-odio hacia Tony Kukoc queda bien plasmada. Cómo le pusieron a prueba antes de incoporarse, jugando contra Croacia en Barcelona 92; cómo sufrió Pippen que el nuevo llegara cobrando más que él; cómo las pasó Pippen en aquella jugada diseñada para Tony y no para él. Sin embargo, el propio croata siempre ha dejado claro que el espigado escolta de Arkansas siempre fue de los que más le ayudó.

-La importancia para Jordan de un referente paternal. Primero, como es obvio, en la figura de su padre, que juega un papel clave en toda su carrera. Y, tras la muerte de este, en la figura de uno de sus guardaespaldas: Gus Lett.

-Me encanta ver cómo un idolazo como Jordan se tiene que poner él mismo los cordones de sus zapatillas nuevas. Le humaniza. Uno siempre pensaría que alguien le haría ese 'trabajo', pero no. His Airness se pone sus propios cordones, una labor tediosa donde las haya. Con ese momento siempre frustrante en el que crees haber terminado, pero en el que compruebas que un lado tiene el cordón mucho más largo que el otro.

-Siempre nos han vendido el paso de Michael Jordan por las Ligas Menores de béisbol como un fracaso. Sin embargo, los que saben de este deporte, valoran que alguien de 31 años, que lleva sin jugar a ese deporte desde los 18 años, sea capaz de jugar y de terminar haciéndolo a un nivel aceptable como algo imposible para cualquier mortal. Incluso algunos expertos que empezaron criticándolo duramente terminan por reconocer que de haber seguido jugando hubiera tenido hueco en las grandes ligas. Lo que está claro es que su paso por los Barons de Birmingham dejó grandes beneficios al equipo, con llenos hasta la bandera en su estadio y una repercusión que nunca más tuvieron.

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5.5.20

Echando de menos a Kobe

Añorar a Kobe Bryant ya era un hábito antes de su fallecimiento en accidente de helicóptero. Desde entonces esa sensación fue incluso en aumento.

Ayer, la tercera entrega de la serie The Last Dance, el que sería el capítulo quinto de la misma, comenzaba con un clarificador "In loving memory of Kobe Bryant".

El comienzo del episodio aludía a los primeros contactos de Michael Jordan y Kobe Bryant. Un enfrentamiento directo en el primer All Star de la Mamba, sus primeros intercambios de palabras y la invitación de His Airness a que le llamara para cualquier cosa que necesitara.

También ayer la cuenta en Twitter de los Bulls hacía un repaso a varios momentos del episodio estrenado por Netflix y entre los tuits publicados destacó especialmente el que mostramos a continuación, con la emotiva frase: "We all miss you Kobe".

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